ARRIBA

Who run the world?

Ilustración por María Paulina Cuadros @PaulinaCuadros

¡Las Lolas! Y si mi sexto sentido loludo le atina que la próxima en liderar la máxima potencia mundial, en noviembre, es Hillary Clinton no estaré empeliculándome mucho. Pero mientras que llega el mes 11 sí lo haré en las siguientes líneas que serán una apología a las virtudes de gobernar de las féminas (y sus poderes innatos que los bizcochos con el tiempo nos han sabido confirmar).

 


 

Si desde un principio las democracias estuvieran a nuestro alcance, los roles estarían trocados y las guerras sanadas. Así no existiría ahora el fenómeno de mujeres al poder, sino de hombres atreviéndose a hacer política. También en la actualidad no serían 19 mujeres jefas, sino 19 lolitos, que en proporción representarían al 9.8% de 194 países en total (eso que la cifra está aproximada). Y, al contrario de estar a punto de conocer la primera presidenta del estado promotor de las libertades y la democracia, estaríamos expectantes a las futuras testosteronas que darán orden a Estados Unidos.

 


 

Sonaría hasta raro que las noticias en plena celebración electoral informen que las féminas alcanzaron la igualdad de plazas en el senado. Además Francia, el estado donde nacieron los derechos de las libertades de hombres y mujeres, sería el ejemplo de paridad política en todo el mundo.

 

 

Y las grandes guerras no serían grandes porque nuestro sentido mujeril dicta que siempre es mejor callar y decir “no me pasa nada” a que estallemos con todas nuestras hormonas armadas para pelear hasta que nos den la razón. Todas sabemos que es más efectivo el silencio y la indiferencia, o sino que nos lo confirmen nuestros Lolos. O posiblemente, y lo más seguro, sería que tomamos la decisión de ir a batalla en el día 28 cuando la indecisión reina nuestro cuerpo. Al día siguiente ya estaríamos ofreciendo disculpas por la escenita de drama queen que casi montamos.

 

 

Al cabo de un tiempo, las diferencias en tiempos de guerra las hubiéramos dejado a un lado para poder contarle el chisme a la amiga pesada -Alemania- porque al fin Estados Unidos desarrolló la tecnología para bajarle la rabicieta a Japón y mantener el statuo quo de la colectividad, que impusieron mis hermanas de sexo.

 

 

Porque, a pesar de que suene como una película basada en un libro de Nicholas Sparks, las mujeres poseen ese don de escuchar, conciliar y perdonar. Y sí, aceptamos que en un 99% pensamos más con el corazón, pues es imposible terminar con la sensibilidad materna que cada una tiene en potencia: hacemos vida, por ende procuramos conservarla, y esa sería nuestra eterna batalla.

 

 

Si en un mundo paralelo fuésemos gobernados por mujeres, los verdaderos problemas serían sociedades educadas que exigen lo que les corresponde, en el que el trabajo sería tan agotador como la labor de las madres quienes paren y crían seres humanos, sin excluir género, religión o raza.

 

 

Por eso, Beyoncé, la reina abeja, retóricamente me pregunta quién domina el mundo mientras la escucho. Y yo, sin pensarlo de nuevo, le contesto que las Lolas.

 

 

>Escrito por Lola Mulata

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