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La mentira de los horóscopos

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Ilustración por Mariana Cano

Ocho cosas que debes saber del mundo astral.

Lola, si siempre lees el horóscopo (el del periódico o el de Instagram) y sientes que no te pasa nada, que todo son mentiras o que el universo mandó tus predicciones al nuevo hoyo negro, el problema no es el horóscopo, eres tú.

 

1. No me pasó

Instagram es el reino de los influencers, el fitness y la motivación personal (con predicción incluida) Y, puesto que los horóscopos están de moda, muchos creen saber lo que pasará y no se esfuerzan por nada. Todo se lo dejan a estas dos frasecitas: «Ojalá me pase» o «Dios te oiga» Las velas no hacen magia. Move your body baby.

 

2. Mi gurú

Si están por todas partes, tenemos que hablar de ellos y aprender a tomarlos de forma responsable. El horóscopo lo define la actitud y perspectiva de la persona que lo hace. Si tu gurú es un ser negativo que odia hasta los videos de perritos en internet, es probable que tu horóscopo diga que te están poniendo cachos o que te mueres mañana.

 

Si, por el contrario, tu gurú es un hada del bosque que cabalga en un pony violeta, cada ocho días te estará casando con un príncipe azul de esos que nunca existieron (menos mal). Así que, ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre.

 

 3. Hay que salir

Que lo leas entre velas e inciensos de colores no significa que lo que dice ahí te va a pasar por obra y gracias del espíritu de Walter Mercado.

 

Como dice Miastral, la astróloga favorita de Instagram: «Un horóscopo es como un día de sol en la playa. Si no sales, no te bronceas». El amor, el trabajo y todo eso que quieres no te va a tocar la puerta de la casa como un delivery de pizza. ¿Pepperoni? Hay que salir.

 

4. No salgo sin leerlo

Otro error es la necesidad de consultarlo cada cinco minutos. Si antes de besar a alguien te encierras en el baño y lees la partecita del amor del horóscopo, a ver si sí, estás adicta. O si en la entrevista de trabajo respondes a medias porque el horóscopo dice que el trabajo es tuyo, Saturno te lo puede cobrar muy caro y dejarte fuera de la lista.

 

La responsabilidad es tuya, no del horóscopo. Está disponible, pero toca que saltes por eso, que lo agarres.

 

5. ¿Y el efecto sorpresa?

La obsesión del «¡Yo sabíaaa!» acaba con el efecto sorpresa. Está genial que quieras ver el clima para elegir qué te vas a poner, pero eso de estar esperando que pase algo solo para tener la razón, acaba con la magia del momento. Si nada te sorprende porque ya lo habías leído o escuchado, ¿qué chiste tiene vivir? Balance, balance, queridas.

 

6. Si es géminis/libra/piscis es así o asá

Hay muchos tipos de astrología. Los libros clásicos dicen que una persona de un signo es de cierta forma y ya está. Mentira. Para empezar, una persona es una carta astral completa y un montón de situaciones vividas. No generalices. No juzgues a las personas antes de conocerlas.

 

Toma la información, identifica qué características resuenan y suéltalo. No te quedes analizando. Conoce a la persona y ve al ruedo con ella.

 

7. La disculpa victimizada

Ay, la nueva forma de justificarse: «Soy tauro y por eso soy terco. Soy géminis y por eso no me decido. Soy acuario y por eso soy el raro». Es divertido cuando lees el horóscopo o tu carta astral y te identificas con lo que dice, pero eso no puede volverse tu caballito de batalla porque los seres humanos evolucionan. La idea es que todas las energías estén integradas y no tengas que ser un solo signo.

 

8. ¿Y la intuición qué?

Ese sexto sentido que nos avisa cosas, ese feeling, esa vocecita que nos dice qué camino tomar, no se lee en ninguna parte. Los horóscopos son una gran herramienta y funcionan mejor cuando entiendes que tú tienes la última palabra. Si no quieres hacer algo, no quieres y punto. Ojo, no es pereza, es que tú tienes el mando. Puedes potencializar o minimizar la ‘predicción’. Pero la responsabilidad última es tuya (¿oíste eso, géminis?).

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