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Tipos de amor

Posdata: me amo. Amarnos sobre todas las cosas

Tipos de amor
Amarnos como respuesta a todo

Ilustración por Mariana Cano

quien se ama a sÍ mismo no estará realmente solo, jamás.

Este debería ser un artículo más de: tú puedes con todo, eres invencible, nadie puede hacerte daño y muchas cosas que aunque necesitemos oír en la vida, la verdad es que no vienen desde nuestro interior sino de nuestro exterior. Y todo lo que venga del exterior ayuda a regar nuestras flores, pero no representa sus raíces.

 

Hay algo que realmente nos toca hacer a nosotras, solas, en la intimidad de nuestros hogares, en el tiempo en el que nos damos una ducha, antes de dormir e inmediatamente después de levantarnos, y es hablarnos bonitos, echarnos flores, regar las flores que llevamos dentro, oírnos, rescatarnos, admirarnos. Por más difícil que pudiese resultar: admirarnos.

 

De todas las formas en que he pensado cómo poder regalarles este pedacito de mí que me ha enseñado que ningún amor nos sirve si no tenemos el propio, se me van viniendo a la cabeza imágenes de mil cosas que he vivido y que quizás me han servido para entender que la que tiene que estar tragada de mí, soy yo.

 

Yo, porque soy una obra de arte. Repitan conmigo: soy una obra de arte. Unos son películas románticas, otros de acción. Unos son esculturas, otros somos canciones, versos. Y así, pero la realidad es que todos somos obras de artes, y lo mejor, es que ninguno tiene ni tendrá réplica.

 

Así que para hablar del amor propio pensé en microcapítulos que nos ayuden en todos los frentes posibles:

 

1. Sobre cómo nos vemos

Para empezar les cuento, yo no disfruto plenamente mi desnudez: me cuido y me pongo mis cremas, pero procuro no encontrarme mucho con el espejo mientras me visto, porque empieza el demonio que llevamos dentro a hablar y hablar y a decir un millón de cosas que destruyen.

 

¿Por qué sigues comiendo? ¿Casi con 30 y con ese cuerpo? A lo que hoy en día ya contesto un poco más tranquila con un: estoy trabajando en ello. Y no trabajo en ello porque nadie me haya dicho que debo trabajar en ello, ni porque sienta que es la forma que tengo para encajar en la sociedad, ni por absolutamente nada exterior: yo quiero cuidarme y quiero verme como quiero verme.

 

Porque me encanta ir a tiendas sin medirme la ropa y pensar si quepo o no, porque me sueño por ahí tranquila conmigo andando todo el día en vestido de baño sin estresarme y porque es una de las formas en que mi yo interior me dice: qué linda te ves cuando te sientes linda. Ojo, no cuando alguien me dice que estoy linda. Uno se ve lindo cuando uno se siente lindo, desde adentro, con sinceridad.

 

Uno mismo es el único responsable de creerse o no la fortuna de piel que le tocó habitar para toda la vida. Somos los únicos que podemos regañar, achicar, engrandecer y agradecerle a nuestra “casita” y me refiero por casita a nuestro cuerpo, por todo lo que hemos vivido, y encargarnos de que esté bien para lo que nos falta por vivir. Y dentro de vivir está todo lo que nos falta por ganar y por perder. Y créanme que las dos cosas necesitan el mismo amor propio.

 

Por esto que les cuento y porque sé que ponerse bonita nos pone contentas, no quiero que la primera parte del amor propio de la que les hablo parezca superficial, pero sí recuerden que no es un secreto que darnos amor es proyectarlo también. Porque si estamos ahí para quienes amamos, tenemos que tener tiempo para nosotras. Para hablarnos, oírnos, embellecernos, porque somos lo que creamos, bellezas.

 

Por eso somos obras de arte que por suerte pueden pasarse la vida en construcción. Y con esto me detengo para decirles: cuando alguien de mala manera les diga que han cambiado mucho, revísenlo y si en verdad han cambiado mucho y ese cambio les ha hecho bien, contesten tranquilas: SÍ, he cambiado. Y probablemente, lo seguiré haciendo. Porque por suerte lo podemos seguir haciendo siempre.

 

¿No cambian y evolucionan mucho las relaciones de pareja? Bueno, pues la relación más larga y eterna que vinimos a tener en este mundo es la que tenemos con nosotras mismas. Así que peleas hay, detalles hay, enamoramiento debe haber, incluso hasta espacios se da uno a veces con una misma y quizás en esos espacios es cuando más tristes estamos, pero acuérdense que si no supiéramos lo que es estar tristes, no nos reconoceríamos en la felicidad. Y que así va a ser siempre mientras estemos vivos y que por suerte tenemos el chance de renacer cada mañana.

 

2. Sobre cómo vemos lo que hacemos

No te frustres a la primera, no dejes que tus planes cambien en su totalidad porque un paso no funcionó y, por favor, no te des tan duro cuando en efecto algo no sale como lo esperabas.

 

¿Han oído eso de lo importante que es la admiración por el otro en el amor? Bueno mis queridas, pues en esta relación somos dos: mi cuerpo y mi mente. Yo me admiro y me doy golpecitos en la espalda porque gratis no ha sido la vida que he ido construyendo, ni gratis he salido de los hoyos negros en los que he estado, ni gratis es la fortuna de poder asegurar que hay otros que también nos quieren.

 

Porque cuando tenemos alguien que nos quiere, es porque desde nuestro interior le hemos proyectado lo mucho que nos queremos a nosotros mismos, tanto, que se antojan de querernos también. Tienes que creerte el cuento de que eso que sientes que viniste a hacer el mundo puede pasar y tienes que decírselo no a tus amigos, ni a tus papás. Tienes que decírtelo a ti mismo, todas las mañanas, incluso cuando todo esté hecho un caos y solo quieras llorar (como me pasa a mí muchas veces al mes).

 

Llora, pero después de llorar vuelve a echarte flores, porque yo soy de las que cree que las lágrimas limpian, sanan y aclaran cosas también. Y eso que lo único que a uno no le debería generar dudas en la vida, es lo que uno siente por uno mismo. Así rompamos la dieta, así no hayamos sido los mejores un día, así otros parezca que brillan más, así no lleguemos todavía la meta, y hasta quizás no sepamos cómo llegar, esta traga que tiene que sentir una por una misma tiene que mantenerse, porque es el único amor que en tiempos difíciles nos va a sacar a flote.

 

Los demás nos dan seguridad, nos engrandecen y nos hacen felices, pero nadie, léanme bien, nadie, por mucho que nos ame, tiene la capacidad de llegar a los lugares oscuros a donde puede caer nuestra mente para sacarnos de allá. Nosotras somos las únicas que podemos hacerlo y por eso es tan importante esto de mirarnos y decirnos: te quiero, guapa, cada día lo haces mejor y cuando te equivocas estás respondiendo mejor y cuando triunfas pareces una estrella, eres una estrella, deja pasar derecho a todos los que no sean luz.

 

3. Sobre cómo vemos a los otros

Ningún mundo es perfecto, entiéndelo. Y deja de compararte con los demás. Yo también quisiera muchas cosas que no tengo y que no sé si algún día tendré. Incluso todos a veces queremos otras vidas, por un rato. Ser ese otro que se ve que la pasa tan bien, o ella que siempre se ve tan perfecta. Pero eso jamás va a pasar, ¿Y entonces nos la vamos a pasar todo el tiempo viviendo quién sabe cómo lo que otros viven? ¿O pensando en por qué ellos sí y nosotras no?

 

A mí me gusta dirigir, tener las riendas y las únicas que sé que tengo y espero tener toda la vida son las mías, para hacer de mí lo que yo me sueñe, lo que me imagine. Para llevarme a donde quiero llevarme. De nosotros hay que amarlo todo, porque aunque nunca dimos votos por este amor, es el amor que más necesitamos en la vida.

 

Hay que enamorarnos incluso de los vacíos que sentimos que tenemos y mirar cómo o con qué cubrirlos, para que no nos pasemos la vida mirando a ese otro que parece que sí tiene lo que nosotras no y en vez de eso digamos: qué bueno que cada uno tenga lo suyo. Y que eso que sabes que tienes y que tanto te gusta de ti, te haga siempre callar los malos pensamientos.

 

Así que si vas a compararte no te dejes hundir por ti misma, rétate, convéncete de que es posible y por favor no olvides que es más importante ser feliz, que ser el mejor. (Y esto me cuesta trabajarlo, pero lo trabajo todos los días). Recuerda que como dijo Jean Paul Sartre: El infierno son los otros. Y por eso es que no podemos permitir que lo exterior nos haga cambiar lo que nosotros como seres racionales pensamos y vivimos cultivando de nosotros mismos, para que todo eso lindo que tenemos en el interior siempre sea lo que florezca en el exterior.

 

4. Sobre el amor del otro

Bueno, sobre esto creo que coincidimos en que debo hacer un artículo completo, pero no lo quiero dejar pasar por alto porque sé que es una de las cosas que más nos pega en el amor propio. No debería de serlo pero lastimosamente lo es. Por favor lee atentamente, mastica, digiere y disfruta la sensación de lo que voy a escribir ahora:

 

No eres simplemente afortunada de tener a alguien que te quiera, porque esa persona que quieres es mil veces más afortunado de que alguien lo quiera como solo tú sabes querer.

 

– No pierdes a nadie que quiso irse por voluntad propia, cuando tú solo le habías dado lo mejor de ti. Quienes pierden son los que se van.

 

No es posible que ames a alguien realmente si no te amas a ti, porque no has experimentado lo que es amarlo todo de alguien. Su luz y su oscuridad, sus subidas y bajadas, sus tesoros y sus cuartos vacíos.

 

– No vas a creer ni a confiar en el amor de nadie, si no sabes lo que es el amor para ti y la única forma de saberlo es amándote a ti misma.

 

– Cuando te amas a ti misma entiendes que el amor no se trata de completar algo, sino de compartir algo y es ahí donde el amor encuentra su fuerza. No cuando le huyes a la soledad. Es más, quien se ama a si mismo no estará realmente solo jamás.

 

5. Palabras de amor a nosotras mismas

Querida yo:

Esto de amarnos cada vez es más complicado, pero quizás por eso me gusta más, porque crecer me ha hecho más exigente y me apasionan más las cosas que me cuestan trabajo, como esto de amarte 24 horas al día, 7 días a la semana y saber que por mi bien es mejor que siempre estemos en buenas condiciones.

 

Por eso cuando se me complica recordar lo mucho que te amo, empiezo a agradecerte por todo lo que soportas de mí y de mi mente siempre acelerada que te pide tantas cosas a la vez: Vístete bien, párate derecha, deja en blanco todos tus pendientes, haz las llamadas que te hacen falta, ve al gimnasio, come bien, no te dejes hablar así, muestra todo lo que tienes para dar, se más directa y honesta, dale ese beso, sube esa foto.

 

Uff. Qué agotador. ¿Pero sabes qué es lo realmente sorprendente? ¡Que lo haces! Todo lo que te pido lo haces, y estas aquí, completa. Aunque has estado hecha pedazos ahora estás completa y si vuelves a partirte ya sé que vas a volver a armarte. ¡Soy tu fan! Gracias porque contigo puedo hablar de cualquier tema en cualquier momento, nunca necesito sacarte cita y siempre, aunque le demos mil vueltas a las cosas, nos regalamos amor y esperanza.

 

¡Me encantas! Porque eres mi obra de arte, eres lo que he hecho en los años en que he estado viva y bailando, eres mi talla perfecta y gracias por hacerme desfilar por la vida con los pantalones (o la falda, o las lolas) bien puesta.

 

Recuérdame cuando se me olvide que soy feliz siendo yo y que no quiero ser nadie más, porque con nadie más podría conversar como lo hago contigo, cuando estamos las dos solas y hasta nos reímos de las locuras que se nos pasan por la mente. Recuérdame esto que te escribo hoy, cuando te diga que estoy cansada de ser como soy, déjame ver una foto de las dos, tú y yo, las mismas, las de siempre y para siempre.

 

Posdata: Me amo.

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