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¿Cómo comer rico sin sentir culpa?

5 pasos para perder esa sensación de culpa cuando comes rico

¿Cómo comer rico sin sentir culpa?
¿Sabías que se necesitan unas 3.500 calorías extra para ganar una libra de grasa? Fijo ese delicioso pedazo de pizza que te comiste, no se acerca a esto.

Ilustración por Juliana López Vargas

Cuando sientas remordimiento por haber comido rico un fin de semana, pregúntate siempre: ¿esto amenaza mi vida? ¿Esto tiene que opacar lo bien que la pasé con la gente que quiero? ¿De verdad es necesario sentirme moralmente equivocado? ¡Nada, es solo comida!

Es domingo por la noche o lunes por la mañana: ya pasó la euforia del fin de semana, ya estás dispuesta a dar inicio a una nueva semana, pero hay algo que te tiene intranquila y no se sale de tu cabeza: ¡te “excediste”!

 

Pero antes de ayudarte a sacar esas palabras de la cabeza, analicemos un poco por qué llegaste a esos supuestos excesos: quizás fue una semana súper estresante y necesitabas regularte con un poco de helado con doble adición de crema chantilly, luego el sábado un cumpleaños, el domingo el almuerzo familiar en donde nunca falta el postre, y ya en la noche solo sientes que estás a punto de rodar por las escaleras, y que incluso, la cama se te hizo pequeña.

 

¿Te sientes identificada? Perfecto, nada grave, a todas nos ha pasado (a mí me pasa cada fin de semana).

 

Para empezar, ¡relájate! Y apenas leas lo siguiente, vas a entender el porqué:

 

1- Es muy probable que tu ingesta calórica extra no haya sido tanta. ¿Sabías que se necesitan alrededor de 3.500 calorías extra para ganar una libra de grasa? Fijo, fijo, ese delicioso y grasiento pedazo de pizza que te comiste de más, no se acerca a esto.

 

2- Créeme cuando te digo que nuestros cuerpos siempre vuelven a la normalidad. Ellos saben cuándo les damos más o menos, así que por el simple hecho de aumentar tu actividad física o retomar nuevamente tus hábitos alimenticios, nuestros organismos se regularán y no tendrás por qué preocuparte.

 

3- Está bien darse gustos y “excederse” de vez en cuando. ¡El cuerpo también lo necesita! Cuando lo acostumbras a restringirse de ciertos alimentos, cada vez se negará más y más a recibir ese helado o esas papas fritas que muchas veces extrañas. Entonces no te estreses y enséñale que esos alimentos también están permitidos.

 

4- Por otro lado, ¿sabes por qué es necesario comer “chucherías”? Porque después del placer, te recuerda de uno u otro modo, por qué eliges alimentarte cotidianamente, de cosas que sí le hacen bien a tu organismo. ¿A quién le gusta sentirse hinchada, lenta, pesada y sin energía? Así que mantén la calma y dale a tu cuerpo este válido recordatorio de vez en cuando.

 

5- ¡La vida es taaan corta! Y puede ser un cliché, pero estas frases son necesarias para recordarnos que no debemos gastarles tiempo y energía, a pensamientos que no nos impiden avanzar o disfrutar de lo que tenemos a nuestro alrededor.

 

Para concluir, cuando sientas remordimiento por haber comido rico un fin de semana o porque te hayas salido de tu rutina de actividades, pregúntate siempre: ¿esto amenaza mi vida? ¿En serio esto va a opacar lo bien que la pasé con la gente que quiero? ¿De verdad es necesario sentirme moralmente equivocado? ¡Nada, es solo comida!

 

Supéralo, volver a la normalidad es más fácil de lo que creemos, y más bien ve planeando cuándo será tu próximo encuentro con esa hamburguesa con doble queso y tocineta. Vas a ver que cada vez será menos traumático y aprenderás que sí, mereces ese premio. 

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