ILUSTRADO POR CRISTINA FONTÁN @CRISTIFONTAN

Escrito por Lola Mulata

A partir de la pregunta de investigación formulada por la Universidad Loluda: ¿podrán un macho y una hembra llegar a ser, efectivamente, amigos sin que se interpongan atracciones sexuales? Para ello, un grupo de féminas y hombres fueron expuestos a unas pruebas científicas rigurosas para refutar o confirmar la hipótesis que encierra el estudio: dos personas -de sexos opuestos- y ambos heterosexuales nunca podrán llegar a ser realmente amigos.

La camaradería entre hombres y mujeres es un mito que los sujetos expuestos al estudio inventaron desde el siglo XVI d.C. para permitirse gozar del placer máximo, y sin compromisos, cuando los dos gozan de la plena soltería, incluso cuando la hembra está en celo y podría arrancarle la cabeza al macho. Las ventajas son innumerables, pero ¿la amistad y el sexo pueden coexistir en la misma relación?

A continuación se expone el informe científico del grupo de investigación loludo acerca de las posibles situaciones en las que macho y hembra se ven expuestos con la suposición ser amigos. Y seguida a la descripción, las conclusiones a las que han llegado las científicas.

  1. Amistad de pollos: como dos pollitos, macho y hembra rompieron el huevo juntos y crecieron en un entorno muy cercano -casi que familiar- convirtiéndose en los mejores amigos. Se conocen en todos los ámbitos porque han compartido todas las etapas de sus vidas. El concepto de amistad prospera hasta la adolescencia cuando ambos desarrollan su sistema sexual y se mueven más por sus instintos de cacería puberta. Se convierten en el primer beso del otro y muy posiblemente en los facilitadores para despedir la penosa virginidad.

Según lo descrito anteriormente, la amistad es una falsa ilusión que permanece por el vínculo fuerte que desarrollaron el uno por el otro. Se creen amigos pero dentro de la amistad co existirá el deseo de ambos por el coito. Para estos se les vaticina dos posibles escenarios a futuro:

– El compromiso: aceptación del encuentro de la pareja dentro del reino animal.

– La hermandad: fulminante resignación sobre la naturaleza del uno con el otro.

  1. Amistad unisex: macho y hembra entablan amistad en plena madurez. Son amigos pero no muy cercanos, alguno de los dos desarrolla alguna obsesión carnal que quiere calmar. Al primer intento de acercamiento para acechar su presa, descubre las tendencias sexuales del otro. Diagnóstico: homosexual.

De los casos, es el que más prospera entre amigos de sexos opuestos. Si en la actualidad cuenta con un [email protected] de esta clase, no lo deje ir, experimentará genuinamente qué es tener una amistad con los dos matices de género.

  1. Friendzone: es ell tipo de amistad al que cualquiera procura no entrar. Alguno de los dos, generalmente los machos, buscan establecer algo serio más allá de la amistad, con pretensiones sexuales sin lugar a dudas. La contraparte no está en modo de cortejo pero tiende a dar falsas esperanzas porque solo quiere diversión y alguien con quien pasar tiempo.

La amistad es mera ilusión. La relación está atada a unas situaciones externas que concierne a lo netamente del acompañamiento.  La amistad se mantiene hasta que persiste el deseo de uno de los dos sobre el otro, pues después de tantos intentos fallidos aborta la misión y va en búsqueda de otro objetivo.

  1. El complot de los órganos sexuales: ambos sujetos -hombre y mujer- entablan amistad. Salen a escenarios públicos, comparten muchos gustos, pertenecen al mismo grupo de individuos que se denomina barras como apelativo a manada. Todo parece estar bien hasta que se llega a una situación contingente inesperada, posiblemente la ruptura de alguno con su pareja de copulación, y la relación se fortalece exponencialmente. El otro se convierte en el confidente de su desazón hasta que se despierta el complot de los órganos sexuales.

Machos y hembras con su potencial sexual no discriminan entre desconocido, cercano y amigo. La falla se da cuando el raciocinio se ve nublado por alguna circunstancia coyuntural que busca satisfacer los deseos sexuales despiertos. Cuando hay una amistad de por medio, las ganas se mantienen latentes hasta la respuesta de impulso que lleva a alguno de los dos a tomar la iniciativa. La amistad cae en el limbo para ser reemplazada por ciertos intereses implícitos que solo se manifiestan en momentos de tensión.

Después de analizar cada uno de los escenarios posibles, el grupo de investigadoras confirman la hipótesis planteada desde un principio y recomiendan a todas las Lolas que creen estar en una genuina relación de amistad con un macho, prender las alarmas de Detección Femenina Anti Testosterona para tomar las acciones debidas en momento de peligrar transformar el vínculo afectivo en uno netamente de satisfacción sexual.

Si usted es un caso excepcional al estudio, por favor enviar al [email protected] para analizar a detalle la naturaleza y desarrollo de su relación. A las Lolas les complacería datearse más sobre eso de tener amigos machos sin que ellas estén en celo.
Fin del comunicado.