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Lo que no tiene nombre pero debemos contar

Ilustración por Ana Lucía Bañol @lucia_banol

Queridas lolas, es bien sabido que en la literatura encontramos todo aquello que nos construye como seres humanos y como Lolas. Nada como un poema, una novela, un cuentito para develar lo más profundo que tenemos en nuestro ser. Es uno de los pocos lugares – tal vez acompañado por el arte y la música – en los cuales encontramos todos los sentimientos que nos agradan, nos enfrentan y nos permiten tener esperanza o por el contrario, perderla diariamente.

 

Son las historias en las cuales identificamos a nuestra lola interior o al bizcocho soñado, tal vez las más buscadas por lectoras principiantes y ávidas. Pero como todas las emociones tienen cabida en el mundo literario, estuvimos indagando en esa caja de sorpresas gigantes que es la literatura colombiana contemporánea y nos encontramos con la maravillosa escritora Piedad Bonnett.

 

Esta lola de 66 años, es de origen antioqueño pero se trasladó desde los 8 a Bogotá, allí realizó sus estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de los Andes, donde además ejerce como una de las profesoras más admiradas y con mayor trascendencia académica. Es una de las autoras más reconocidas en nuestro país; ha escrito teatro, novela, poesía y ensayos críticos, mejor dicho textos para todos los gustos e intereses. Además ha sido traducida a distintos idiomas y le han sido entregados varios premios, uno de los más importantes fue en 2008 el reconocimiento como poeta homenajeada por la Consejería para la equidad de la Mujer de la Presidencia de la República gracias a su valioso desempeño y su aporte desde la mirada de una lola que encuentra en las letras y las humanidades la forma de aportar a nuestra sociedad.

 

Dentro de toda su amplia bibliografía –que hay que leer para saber de qué habla una lola colombiana– queremos invitarlos en este momento a conocer uno de sus libros más íntimo y sincero Lo que no tiene nombre (2013), en el cual deja a un lado la ficción y creación de personajes irreales para compartir con sus lectores la forma en la que vivió uno de los sentimientos más dolorosos que puede sentir una madre: la pérdida de su hijo, Daniel.

 

Lo que no tiene nombre es un libro desgarrador, que nos muestra desde la calma, que solo entrega el tiempo, cómo una madre narra el suicidio de su hijo, los detalles de la enfermedad que lo llevó a tomar esa decisión y cómo continúa la vida de forma lenta, después de mirar por la ventana por la que el ser más querido saltó en medio de la desesperación. El libro está dividido en cuatro capítulos y dedicado a su esposo y a sus dos hijas, quienes vivieron a su lado –de una u otra manera –el dolor y la angustia por la pérdida de su ser querido, queremos compartir esta invitación a la lectura con todo el respeto al dolor que suscitaron los hechos allí narrados, pero con toda la intención de que quien lo lea, lo sienta desde lo más profundo de su ser.

 

Es difícil hablar acerca de una narración tan íntima como la que nos comparte la talentosa Piedad Bonnett, pero como todo lo no dicho en nuestra época, es una necesidad. Necesidad de abrir una puerta a lo que socialmente se nos muestra tan difícil de nombrar: la muerte, más específicamente, el suicidio. Tal vez por eso el título del libro y tal vez por eso el silencio que ronda a todas las personas cercanas a los seres que en algún punto del camino se cansan de luchar contra el sinsentido de la vida. Es un texto que nos habla del dolor, narra en retrospectiva desde el momento en el cual suben los cuatro pisos del edificio en Nueva York donde vivía y estudiaba Daniel, al mismo tiempo el lugar en el cual fue vencido por este incontrolable deseo de saltar al vacío contra el cual había luchado desde muy temprana edad.

 

En sus páginas se indaga por los últimos momentos de luz de una vida, se trata de reconstruir historias, vivencias y sentimientos, es un intento de calmar el dolor con las palabras, como lo afirma Bonnett: “…el dolor se apacigua al ser compartido con otros”. Querida lola, con la intención de no ser un spoiler y de que te vayas a la librería o biblioteca más cercana, queda decirte que este libro tal vez te sacará lágrimas, traerá recuerdos a tu vida, pero eso sí, garantizará que las sensaciones más profundas que puedas conectar con la literatura fluyan.

 

 

 

> Escrito por Alejandra Rojas

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