¡SUSCRÍBETE!

¿Quieres unirte a Lolas y recibir una dosis semanal?
ARRIBA

La mercantilización del Girl Power

Ilustración por Isabel Gómez @ciegasordomuda

Durante la década de los noventas el Girl Power logró consolidarse como un movimiento cultural de gran importancia. Gracias a bandas como The Spice Girls, Riot Grrrl, Bikini Kill y Pussy Riot, quienes a través de su música expusieron el poder femenino como su principal consigna. Este periodo hace parte de la tercera ola del feminismo; tiene como objetivo eliminar el discurso que promueve un único modelo de mujer y trabajar porque las mujeres alrededor del mundo tengan acceso a la educación, derechos y libertades sobre su cuerpo y sexualidad, además de eliminar el mito urbano según el cual todas las lolitas nos odiamos y competimos entre nosotras.

 

La tercera ola es un retrato mucho más próximo a nuestra era, algo muy Sex and the city, pues durante este periodo se habla de mujeres que ya han ganado libertades en comparación con sus predecesoras y en su mayoría son trabajadores e independientes, alejándonos del imaginario que hace ver a las feministas como mujeres que quieren ser hombres. Hace algunos meses el girl power volvió a estar en todo su auge con ayuda de las redes sociales, su promoción por parte de bloggers e influencers colocó el feminismo en el feed de todos. Las tiendas se dieron cuenta de esto y buscaron sacar provecho: Dior lanzó su camiseta “We All Should Be Feminists”, Prabal Gurung de The “Future is Female”, Marc Jacobs junto a Grace Coddington una colección llamada “Women’s Rights Are Human Rights”.

 

Así que luego de que las casas de alta costura mercantilizaran el feminismo, las tiendas de fast fashion (Zara, Bershka, Stradivarius, Forever 21) decidieron adaptarlo y hacer este tipo de productos accesibles para la gente del común, pero ¿y el feminismo como discurso dónde quedó?, ¿qué sentido tiene ponernos una camiseta que dice girl power si fue hecha por una mujer en alguna latitud geográfica remota a la que se le pagaron centavos?, ¿para qué una camiseta que dice girl power si nos sobra odio por la lolita con la que nos pusieron los cachos y excusas para el bizcocho traidor?, ¿dónde queda el girl power cuando vemos a otra mujer vivir su sexualidad o vestir contrario a como lo hacemos nosotras y la criticamos?


 

Es importante aprender a ser mujeres y reconocer la feminidad en nosotras, así como le pasó al papá de las Jenner y no lo que nos han vendido, es decir solo preocuparnos por lucir bien y decir que nos encanta ser drama queen. ¿Por qué permitimos que algo tan encantador como ser mujer quedé en un discurso más pobre y superficial que Gianluca Vacchi? Porque sí, se vale ser lindas, pero no se vale no tener nada más que ofrecer al mundo. Para ser una feminista no hace falta odiar a los hombres, así como para ser lesbiana no es necesario tener una camiseta de cuadros, ni creerse Hitler sin bigote (Por eso de las feminazis). Es necesario creer y exigir nuestros derechos, porque, aunque nos digan que la lucha por el feminismo ya se acabó solo por ser más visibles en la legislación que hace unos 50 años, culturalmente aún hay muchas cosas aún por cambiar.

 

Solamente en Colombia durante el 2016 se presentaron 15.082 denuncias de violencia sexual y más de 100 asesinatos por feminicidios. Hagamos el ejercicio de no solo ver las cifras desde lo cuantitativo sino también como vidas, la vida de 6.265 niñas entre 10 y 14 años de edad que fueron víctimas de violencia sexual y aquí es donde realmente vemos el camino que falta por recorrer en la búsqueda de una verdadera equidad de género va mucho más allá de estampar la ropa con un letrero de girl power.

 

Hace falta vivir el feminismo como algo distinto a una moda y dejar la comodidad de un girl power mediático que promueve un feminismo pobre cuya única base es el consumo y que por eso mismo está más mercantilizado que los superstars blancos de Adidas, recordar las palabras de Roxane Gay “El hecho de que algunas mujeres estén empoderadas no significa que el patriarcado haya muerto. Demuestra que algunas tenemos suerte”.

 

 

> Escrito por Susana Rave @susanaraveg

Comentarios (1)

  • Vanessa GG

    Buena nota y creo firmemente que debemos compartir información (como ustedes los hacen) y hacer uso de las redes sociales (no solo las digitales) para intentar generar cambios significativos por pequeños que estos sean.

    respuesta

Publicar un comentario