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El éxito es relativo – Pasos para encontrar el tuyo

Ilustración por: Melisa Amaya

30 años, casada, con un puesto estable en una empresa reconocida, liderando un equipo, salario envidiable, viviendo en un apartamento hermoso y con el carro que siempre quise, viajando cada año a una parte del mundo distinta (a decir verdad, solo fueron como tres años así, pero viaje es viaje); estaba en la “cúspide del éxito”, lo tenía todo (no estoy alardeando, créanme que no).

Pero, ¿cómo puedes sentirte exitosa cuando tienes un vacío en la panza todo el tiempo? ¿Cuándo los domingos son un martirio, después de las 6 de la tarde, porque el lunes hay que ir a trabajar? ¿Cuándo te preguntan que si estás feliz y respondes que sí para no entrar en detalles, pero te sientes miserable? ¿Cuándo esa relación que parece tan perfecta, está llena de silencios y distancias? El éxito no tiene nada que ver con lo que tienes, el éxito tiene que ver con cómo te sientes.

Nos vendieron la idea (y muy bien vendida, por cierto) de que solo alcanzábamos el éxito si lográbamos ese cargo de gerente, directora, líder o algo similar; que solo al tener una familia consolidada con marido, hijos, casa, carro, beca y perro, nos íbamos a sentir realizadas; y que con tener la figura perfecta estaríamos en paz con nosotras mismas y con el mundo. Y encima de todo, le pusieron fechas a estas metas, porque si a los 25 no te has graduado de una carrera universitaria, estás perdiendo tu vida; si a los 30 no te has casado, pues te dejó el tren; si a los 35 no tienes tu vida definida, eres una perdedora; y si a esta misma edad no tienes o no estás pensando en tener hijos, pues eres súper rara.

Si seguimos esos parámetros, pues yo no soy exitosa, estoy lejos de serlo. Tengo 33 años, ya no estoy casada, no pienso tener hijos, ya no tengo carro y de lo “único” que soy dueña es de mi propio tiempo. Me llevó el que me trajo (es lo que piensa mucha gente), pero paradójicamente es el momento en el que me siento más exitosa, más libre y más feliz.

Por primera vez en mi vida no tengo que rendirle cuentas a nadie (de pronto a mi gata, porque ustedes saben cómo son los gatos), estoy trabajando en algo que siento que tiene un propósito y que ayuda a que el mundo sea un lugar mejor, puedo caminar despacio y observar cómo el sol entra entre los árboles a las 11:00a.m. (cosa que se pierde en medio de los afanes del día a día), estoy libre de programar citas con amigos y ver a mi mamá a cualquier hora, estoy disponible para ir a cine un martes a las dos de la tarde y puedo abrazar a mis peludos cuantas veces quiera en el día (sí, me puse romántica y no, no estoy alardeando tampoco. Bueno, un poco sí).

El éxito está directamente relacionado con cómo nos sentimos (vuelvo y repito), independiente de lo mucho o lo poquito que tengamos. Si tienes todo eso que dicen que nos hace exitosas y de verdad eres feliz de corazón, pues eres exitosa y si no tienes ni la mitad de eso, pero aún así eres feliz, eres exactamente igual de exitosa. El éxito tiene que ver con la felicidad y lo llenito que se siente el corazón.

Por ahí dicen que si juzgamos a un pez por su capacidad de escalar árboles, este se sentirá toda su vida como un inútil y así mismo funciona con el éxito; todos tenemos habilidades, gustos y ritmos diferentes, todos nos relacionamos con el espacio, la energía y el tiempo de formas distintas; pero la sociedad y sus estereotipos se han encargado de hacernos creer que todos debemos ir a la misma velocidad y llegar al mismo punto.

El éxito depende de los ojos que lo miren, según el punto en el que se encuentre el observador, así que si quieres alcanzar el éxito, lo único que debes hacer es seguir estos sencillos pasos:

1. Sigue tu corazón: Sí, es una frase de cajón pero no hay nada más real. Haz más de eso que te guste así sea leer, escribir, caminar; conéctate con eso que amas.

2. Conéctate con tu infancia: A veces esto puede sonar irrelevante pero cuando estaba pequeña me la pasaba dibujando, escribiendo, diseñando cartas y hablándole a mis peluches; hoy en día escribo y doy conferencias; así mismo le pasó a un amigo, cuando estaba pequeño tocaba guitarra y tenía un “computador”, hoy es guitarrista y diseñador 3D. Cuando estamos pequeños, sin saber, nos conectamos con lo que sentimos. Tal vez estos recuerdos te traigan esa pasión.

3. Aprende a decir NO: A las personas, a los lugares, a los trabajos y a TODO lo que te haga sentir una opresión en el pecho o una sensación incómoda en el estómago; uno siempre siente eso, es pura intuición (no me lo estoy inventando).

4. No tomes decisiones basadas en el dinero: Esto es MUY difícil, porque todos tenemos cuentas que pagar, estómagos que llenar y lugares para llegar; pero haz un esfuerzo para que tus decisiones se basen más en algo que te haga feliz, no solo por el dinero.

5. No te compares con nadie: Recuerda SIEMPRE que cada cual tiene su reloj y puntos de llegada ajustados de formas diferentes, así que no importa si tu amiga tiene el abdomen más marcado o si los hijos de la amiga de tu mamá son gerentes de una compañía y en sus ratos libres son bomberos voluntarios que salvan el mundo (esta bien, exageré), pero no importa si hay alguien más arriba o más abajo que tú, lo importante es que sepas a dónde quieres llegar y que esto te haga muy, pero muy feliz.

6. No te frustres: A veces tenemos ciertos planes e ideas y a medida que los vamos ejecutando, muchos de ellos se pueden ir al suelo; pero como todo es relativo, puedes verlos como un fracaso o como un simple aprendizaje para llegar más lejos.

Parece que acabo de descubrir que el agua moja, pero no. Es un simple recordatorio de que el éxito tiene mucho que ver con cómo ves la vida y cada persona tiene una forma única de verla. El éxito no tiene que ver con lo que piensan tus papás o tu pareja o tus amigas, solo con lo que piensas tú.

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