ARRIBA

El bizcocho fantasma

Ilustración de Valeria García www.painpony.com

Cuando llevas una vida entera sin tener una relación estable, el carácter de tía solterona se forja en vos y se vuelven incontrolables las ganas de macho. Tenía 20 y estaba ansiosa por conocer a un tipo que me devolviera al ruedo.

 

Empecé a hablar con un bizcocho que me había agregado a Facebook. Era soñado porque además de ser cari bonito y tener sonrisa linda, le gustaba la misma literatura cursi que a mí. Un día salimos; me regaló mis flores favoritas y conversamos toda la noche sin parar. Quede con toda la motivación de darle besitos en una segunda cita para quitarme el hechizo virginal que había caído sobre mí, pero el tipo no aparecía. Dejó de hablarme una semana y me hice a la película de que tal vez andaba muy ocupado o, definitivamente, era un bizcocho fantasma, de esos que hacen apariciones cuando se les da la gana. A las semanas me saludó para disculparse y volvimos a salir. Esta vez nos besamos, me prometió que no volvería a pasar y que estaba completamente entusiasmado conmigo. Me la creí completica y claro, desapareció de nuevo.

 


Desde entonces no he vuelto a saber de él. Tal vez se fue con su efecto fantasma donde otra solterona necesitada que le permita apariciones esporádicas cuando le provoque.

 

> Escrito por Leti, 22 años.

 

 


¿Quieres contarnos sobre algún bizcocho o bizcocha en particular? Escribe tu historia en menos de 300 palabras y envíanosla a dramas@lolas.local. Añádele una personalidad para que nuestras ilustradoras puedan acercarse a la imagen de tu personaje.

¡Las mejores historias serán publicadas y dignas de compartir con nuestras Lolas!

Publicar un comentario