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El amor no debe hacernos sufrir

El amor no debe de doler

El amor no debe hacernos sufrir
Eliminemos el drama del amor

Ilustración por Ana Botero

Busquemos rodearnos de personas que nos nutran, no que nos hundan.

¿Cuántas de nosotras hemos sido víctimas de la famosa frase “si el amor aprieta, no es tu talla”? Y hablando más directo, ¿cuántas de nosotras hemos tenido una relación tóxica? Y ojo, no por mencionar la palabra relación hago referencia a una pareja específicamente sino, el simple hecho de que una persona te haga sentir incomoda.

 

Sí, a tal grado de preferir quedarte callada en una conversación, esa que hace que se te ponga la piel de punta con su simple presencia, que su sarcasmo hacia ti llegue con intención de contradecirte o atacar haciéndote sentir fuera de contexto.


Si te sentiste identificada con el párrafo anterior, bienvenida al mundo de las apariencias donde preferimos disfrazar el cómo realmente nos sentimos ante la presencia de alguien al que no queremos molestar sobre los aspectos que nos incomodan para no tener que pasar por una confrontación que sabemos que terminará mal para nosotras mismas. En pocas palabras… ¡bienvenida al mundo de las relaciones tóxicas!

 

Es increíble cómo nos podemos dejar llevar por el amor que sentimos ante una persona, que en muchos de los casos ese “amor” es una cortina de humo que usamos para obstaculizar nuestro juicio de la realidad cegándonos por normalizar actitudes que vayan en contra de lo que sentimos o pensemos e irónicamente así nos justificamos de los demás ante sus advertencias de que estemos soportando algo que no es sano para nosotras.

 

Aquí aplica la famosa frase: amiga, date cuenta. Y si, vamos por la vida con los ojos vendados con un nudo nivel girl scout que es
imposible zafar mientras no nos demos cuenta del autoengaño en el que vivimos cuando aceptamos que alguien minimice todo lo que nos rodee, desde nuestros logros hasta nuestros sentimientos.

 

Total, nos acostumbramos tanto a ceder ante esa persona que ya ni nos damos cuenta que vamos cayendo en el juego de la culpa, la ansiedad y el estrés por tener que complacer a externos, dejando nuestra estabilidad mental a un lado porque si así funcionan las cosas, ¿para qué moverle? Nos hacen creer que pensar en nosotras mismas está mal y terminamos auto acomodamos en segundo plano.


Pero, ¿qué pasa cuando la de las actitudes tóxicas somos nosotras? Cambiemos la jugada. Es muy fácil recalcar las fallas de los demás y exageradamente difícil hacer una autocrítica verdadera.


Sabemos que nadie es perfecto pero es cierto que siempre tratamos de mostrar una imagen perfecta ante los demás, amamos el papel de víctima y jugamos al “yo no fui”. Tengamos cuidado ante las críticas que hacemos de los que nos rodean, puesto que cada cabeza es un mundo y nadie ve las cosas de la misma manera. Al fin y al cabo todos podemos cometer errores pero mujer, entiende que hay de errores a errores.


Analicemos a fondo la situación en la que vivimos para saber si vale la pena o no intentar arreglar las cosas. En muchas ocasiones las relaciones mejoran por medio de un buen diálogo y compromiso de ambas partes pero en muchas otras, estamos tan estancadas
que es preferible mejor dejarlas ir y no está mal, es poner en primer plano tu salud mental.

 

No vale la pena desgastarte antes los chantajes de los demás, si sus ideales no van con los tuyos, no cedas, no trates de encajar en un lugar donde simplemente no embonas porque de lo contrario nunca podrás desarrollarte por estar intentando satisfacer los
deseos de alguien externo.

 

Deja de tratar de sobrevivir ante las expectativas y presiones de los que te rodean, enfócate en ti misma. Tratándose de sentimientos…todo duele, pero a veces es necesario tomar distancia para así ya no regresar a los lugares donde muchas veces no toman en cuenta nuestro valor y por más que nos rompa, es cierto y odiamos cuando las cosas no son como creíamos y nos indigna entender que en muchas ocasiones las personas con las que contábamos para que nos brindaran un paraguas bajo la lluvia, son ellas mismas las que provocan las tormentas.


Entendamos que hay límites y que debemos ponerlos a tiempo antes de caer en ese mundo de apariencias al que nos llevan las relaciones tóxicas. Trabajemos en reforzar nuestra autoestima para nunca dejarnos pisar por los demás por medio de las humillaciones, críticas, chantajes, mentiras, manipulaciones y otros tipos de abusos.


Busquemos rodearnos de personas que nos nutran, no que nos hundan. Date cuenta que tienes un valor inmenso, nadie tiene el derecho de hacerte sentir lo contrario y mucho menos intentes justificar acciones que te perjudiquen desgastándote
física y emocionalmente.

 

Las relaciones existen para acompañarnos en la vida, ayudándonos a crecer sacando lo mejor de una misma, no para llenar los espacios vacíos que en muchas ocasiones, son provocados por vivencias del pasado que no se han superado y así evitemos perdernos al tratar de encontrar a alguien más, cuando realmente a la única a la que siempre debemos buscar es a nosotras mismas, así que si el amor aprieta, atrévete a cambiar de talla.

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