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De la depresión sí se sale

Ilustrado por: Mariana Yepes

Todo se trata de la fuerza interior, de tener las ganas suficientes para enfrentarme con mis miedos y salir de aquel lugar. Tuve que querer para poder y que Dios y los astros me dieran el apoyo necesario para cambiar la situación en la que me encontraba.

Una tusa, problemas familiares y un par de otros ingredientes me sumergieron en una fuerte depresión. Sí, debo confesar que fue ese mal de amores el que, principalmente, me llevó a ese hueco del que pensé nunca saldría.

 

Tenemos una habilidad impresionante para juzgar al otro. Por su forma de vestir, su forma de hablar, los pensamientos que le invaden la cabeza, en fin. Juzgar se ha convertido en un juego del día a día, es más sencillo señalar al otro que en verdad mirar hacia adentro de cada uno y analizarnos para saber qué es lo que en verdad nos molesta. Y bueno, yo era de aquellas que juzgaba sin pena ni gloria, hasta que pasó lo que pasó.

 

Digamos que no me di cuenta en el momento exacto en el que ya no podía dar marcha atrás con tanta facilidad. En el que me veía deforme frente al espejo y no podía escuchar música porque para mis oídos se volvía algo insoportable. O ver una de las chick flicks que tanto me gustaban me ocasionaba rasquiña. Mal, estaba muy mal. Las lágrimas aparecían en mis ojos todos los días y yo ya había pasado del punto en el que la tristeza había dejado de ser tristeza, ahora era depresión. La despiadada depresión.

 

Perdí la noción del tiempo en aquellos días en los que dormir era un completo placer y un milagro curioso. Mi cabeza nunca dejaba de trabajar y esos pensamientos invasivos ocupaban cada minuto que transcurría. Todo estaba perdiendo el sentido en mi vida; leer ya no era lo mismo, salir con mis amigas era una tortura y la comida perdió sabor, al igual que todo aquello que alguna vez me gustó. Me alejé del mundo.

 

Todos los aspectos de mi vida se vieron paralizados por esa enfermedad mental. Sí, la depresión es una enfermedad que hasta hace no muchos años era considerada un tabú. No se habla con naturalidad de lo que no sé conoce, y de la depresión apenas ahora es que se está hablando de la depresión con la seriedad que amerita.

 

Está bien estar triste, pero no se puede confundir esas emociones con períodos largos de tiempo en los que la tristeza se apodera de cada aspecto de tu vida, en los que el cansancio y la irritabilidad están siempre presentes o conciliar el sueño es una tarea casi imposible. Y es justo cuando aparecen estos síntomas cuando es necesario buscar ayuda. A veces no podemos con todo por más de que queramos.

 

Me sentía juzgada porque muchos no entendían lo que me estaba ocurriendo. Cómo explicarles a aquellos personajes lo que me estaba sucediendo, cuando ni yo misma comprendía muy bien lo que estaba atravesando.

 

Durante meses mi vida se fue decolorando con una rapidez impresionante. Sentía que la depresión estaba borrando todo de mí, cada rastro, cada memoria, cada gusto, cada sensación estaba siendo inhibida por esta enfermedad mental. Perdí el control de mi vida. Perdí el control cuando nunca me había pasado y eso hacía que el hueco se sintiera cada vez más hondo. Pero salí.

 

Es ahora cuando entiendo que de todo se sale, que todo pasa y que nada es tan grave como nuestra cabeza nos lo hace ver. No es nada fácil, cabe aclarar. Recurrí a todo tipo de ayuda; psiquiatras, meditación, medicina holística, deporte, baños y oración. No hubo una sola cosa que no intentara para no seguir en ese infierno mental.

 

Y es que después de que eso me pasó entendí que las enfermedades mentales son jodidas. En mi caso era una lucha interna de mi yo con yo. De lo que quedaba de mí con lo el otro yo que me consumía y me decía que mejor me quedara en la cama porque a la final nada tenía sentido.

 

Lo logré, cuando pensé que ya nada valía la pena, fui yo misma quien logró escapar de esa oscuridad que me impedía ver las cosas lindas de la vida. Aprendí que inclusive, los túneles más oscuros tienen sus grietas de luz y que hay que tener fe.

 

Todo se trata de la fuerza interior, de tener las ganas suficientes para enfrentarme con mis miedos y salir de aquel lugar. Tuve que querer para poder y que Dios y los astros me dieran el apoyo necesario para cambiar la situación en la que me encontraba.

 

Ya todo es diferente. Cuando ya no era esclava de mis propios pensamientos pude ver una claridad que antes no se me había aparecido. Yo me salvé a mí misma. Sé que la depresión puede volver a aparecer, sé que la ansiedad es ahora una constante en mi vida, pero sé también que de todo hueco se sale.

 

Así que sí, Lolitas, hay que entender que primero estamos nosotras antes que cualquiera otra persona. Que de la tusa se sale y de la depresión también. Que muchas veces hablar es necesario y terapéutico, y que, la ayuda es indispensable. Una es la principal heroína de la historia sí, pero el impulso es imprescindible.

 

Por eso aquí les dejo las cinco enseñanzas que me dejo este bache en el camino.

 

  1. A veces hay que ser egoísta, tu bienestar es primero. Tienes que estar bien contigo misma para poder estar bien con los demás.
  2. Sufrir por otra persona no vale la pena. Los amores que no se dieron no se dieron por algo. Si no es no es.
  3. Estar mal no es tan malo. Esos momentos sirven para recalcular el rumbo, para sanar y empezar de nuevo. Después de todo, fue algo o alguien lo afecto tu estado emocional.
  4. Pedir ayuda es importante. No se puede cargar con tanto. Tus amigas, familiares o profesionales pueden darte las manos necesarias para pararte de nuevo.
  5. Y esta es la más importante: DE TODO SE SALE. Sí, la vida pone trabas constantemente, pero de todo se aprende y todo cielo aclara.

 

Comentarios (8)

  • Johanna Suanca

    Es increíble como tocan fibras con cada publicación que hacen … una que otra lágrima salió al leer este artículo es una narración que siento propia! Gracias por tocar temas importantes pero que aún no se les da esa importancia que siempre ha necesitado …. sufrí de depresión por un mal amor una mala mejor amiga y un desastre de vida que en ese momento sentí mi vida se vino abajo me sentía débil inservible y poca cosa para seguir luchando atente contra mi vida en dos ocasiones pero luego después de tanto luchar salí !!!

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  • Daniela

    Que buen artículo, realmente es de mucha ayuda a quienes estamos pasando por algo similar. Gracias

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  • Tania Pardo Caraballo

    Amé esto, me sirvió mucho. Las amo Lolas

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  • Tocaron cada fibra de mi ser con este articulo, gracias.

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