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Aprender a dejar ir

Ilustrado por: Los Naked

Se tiene que ser muy fuerte para soltar. ser menos Frida llorando a Diego y más Dua Lipa volviéndose millonaria a través de su tusa.

Según la teoría de la relatividad, si estás en un tren y al lado hay un carro que va con tu misma rapidez no lo verás moverse. Sin embargo, si el carro va a mayor o menor velocidad notarás la diferencia. Eso pasa también cuando no queremos aceptar que como dijeron Wisin y Yandel en Noche de Entierro “Nuestro amor se acabó.Nos hacemos el pajazo mental de que caminamos a la par de nuestro bizcocho cuando sabemos que, si nos detenemos tres segundos, ambos estaremos en direcciones opuestas porque, aunque nos esforcemos intentando que la relación funcione esta solo nos inmoviliza.

 

Tenemos una definición del amor atravesada por el drama, creemos que para que este sea real debemos sufrirlo, pero no es así. Amor no es lo que sentía Miley Cyrus por Nick Jonas cuando le escribió Seven Things, ni que Carrie se haya quedado con Mr. Big o Julia Roberts fuera solo una chica de pie frente a un chico pidiéndole que la amará. Amor es irse a dormir sin dudas, que él te diga que está con los amigos y tú no sientas miedo de lo que pueda llegar a pasar, es no tener que pedirle que haga algo por ti o exigirle que te de un lugar en su vida porque en el amor esas cosas nacen y si él no lo hace es porque probablemente no le nace y lo que no nace no existe.

 

Tal vez es miedo a quedarte sola, tener fe en que él va a cambiar o maybe sus apellidos y los tuyos combinan perfecto con el nombre de los ocho hijos que quieres tener y no piensas desaprovechar la oportunidad, pero el amor al igual que la velocidad de la luz debe ser constante, porque el amor no es quedarse por estar; es querer estar de manera genuina. Seamos sensatas, cuando una relación está bien uno no tiene que jugar a hacerse la “difícil” para que lo tomen “en serio”, ni tirar indirectas en x red social, revisar los likes o estar pendiente de si vio una historia o no y al que no me crea que le pregunte a Einstein que fue el que se inventó estas teorías.

 

El problema es que nos damos cuenta de todas esas cosas y aún así nos quedamos, nos acostumbramos al amor a medias como a ponernos cualquier trapo por la mañana y luego andamos diciendo que todos los hombres son iguales, en lugar de irnos… ¡podemos irnos! Sabemos que no vale la pena y después nos hacemos las sorprendidas cuando el bizcocho nos contesta mal, le reenviamos screenshots a nuestras amigas, decimos que es la última vez, pero probablemente no logre ser ni siquiera la última del mes.

 

Nos decimos mentiras porque al empezar a salir con el bizcocho él no era así y esperamos que se comporte de la misma manera o aunque sea de una forma similar a cuando nos quería conquistar, eso es lo que pasa con los hombres, para enamorarte tienen miles de detalles y para desenamorarte no necesitan de ninguno.

 

Y a veces incluso creemos que todo está bien, pero no es así. Estar bien no es pelear un día y al otro actuar como si nada hubiera pasado, ni aguantarte las ganas de decirle lo que sientes o cómo te sientes para evitar una discusión… valorémonos más a nosotras y también a nuestros datos, para no gastárnoslos stalkeándolo de nuevo.

 

Cuando la relación ya no funciona hay que aceptarlo, porque intentar salvarla solo nos destruye y es que para que una relación logre operar de manera correcta es importante que ambas personas tengan el mismo nivel de madure: ninguno de los involucrados debe detenerse por el otro, porque no se trata de esperar y aplazar la vida sino de construirla junto a esa persona.

 

Por eso la verdadera valentía no es intentar sostener algo que ya se cayó sino aceptar que debemos dejarlo ir. A fin de cuentas si la tusa del novio del colegio no nos mató y sí, nos hizo Más Fuertes como su majestad Greeicy lo proclamó, esta tampoco lo hará.

 

Y no se trata de salir a creer que los problemas se arreglan emborrachándose, metiéndose con cualquier bobo que se nos aparezca, cortándonos el pelo, bloqueándolo de todas las redes sociales (aunque si a la lolita lectora le funciona, por supuesto está bien), sino entender que si tuvimos el valor suficiente para irnos de un amor que no nos llenaba tampoco debemos ir a buscarlo en los lugares equivocados.

 

Pensamos que ser fuertes significa tolerar a toda costa todo y quedarnos, pero en realidad ser fuerte es aceptar que algo ya no funciona y que aunque te ame o tú lo ames no es suficiente, se necesita respeto, tiempo y sobretodo dedicación para construir algo, estar por encima del trago, las rumbas, los polvos de una noche o los supuestos amigos del bizcocho que solo aparecen los fines de semana.

 

Se tiene que ser muy fuerte para soltar, pero sobretodo no darle tantas oportunidades a ese tipo que nos tiene con la autoestima más devaluada que el Bolívar y tan poquitas a nosotras mismas, ser menos Frida llorando a Diego y más Dua Lipa volviéndose millonaria a través de su tusa.

Comentarios (2)

  • Lorena

    Me encantó, me sirvió muchísimo. Gracias infinitas por hacer esto.

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