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Amor propio para ser my own hero

Ilustración por: Maria Palitos

PORQUE EN REALIDAD ESE AMOR QUE TANTO CREEMOS NECESITAR ESTÁ ADENTRO DE NOSOTRAS Y AUNQUE SUENE A FINAL CLICHÉ DE PELÍCULA DE DISNEY JUGUEMOS A SER LA MUJER DE NUESTRA VIDA. 

Mi fuente preferida de seguridad ontológica son “Las bendecidas y afortundas” y sus captions en Instagram, porque están llenos de inspiración para “ser mi mejor versión”, “muñequita de todos y jueguito de nadie” y terminar “relaciones tóxicas”. Yo por lo menos no sentí tan real eso del Be your own hero hasta que me tuve el pelo al vomitar borracha o me eché pestañina para obligarme a no llorar, porque, aunque al final del día puedo tener un mensaje en WhatsApp de buenas noches por parte de algún bizcocho, al llegar de rumbear y acostarme a dormir sin desmaquillarme, quedarme dormida y no pausar la serie en Netflix o tener que pararme de la cama para apagar la luz del cuarto, la única que está ahí soy yo.

 

Así fue como acepté que amarse es algo que hay que aprender a hacer en defensa propia, y muchas veces, porque muchas veces lo olvidamos. Olvidamos cuidarnos e ignoramos que aquello que le criticamos al exbizcocho mil veces —darnos por sentadas y no conquistarnos todos los días— nos lo estamos haciendo a nosotras mismas.

 

No participamos en clase para no correr el riesgo de decir una “bobada”, seguimos en relaciones que no nos llenan por miedo a soltar. Esperamos que algún día la vida se nos arregle por arte de magia y que ese viaje, el trabajo, la voluntad para ahorrar o ir al gimnasio que soñamos lleguen solos, pero la verdad es que todos los días son perfectos para darla toda —como diría La Divaza— y muchas de las veces en que no apostamos por nosotras mismas lo hacemos porque creemos que no valemos.

 

Creemos que cuidarnos es hacernos mascarillas o tomarnos una post day y ya, cuando también es acostarnos temprano, en lugar de quedarnos 3449393 horas en Instagram haciendo scroll o comernos una hamburguesa gigante, sin tener que justificarlo con una etiqueta de cheat meal. Deberíamos hacer las cosas que nos gustan y ya, sin sentir que debemos excusarnos.

 

Por eso es que deberíamos amarnos sin miedo y ser nuestra prioridad, así como cuando Samantha Jones dice en Sex And The City “I love you Richard, but I love me more”. Dejemos de creer en todas esas estrategias de mercadeo que solo establecen cánones de belleza inalcanzables y nos hacen sentir insuficientes. No creamos que nuestro valor es proporcional a los likes que nos dan y dejemos de vernos y tratarnos como competencia entre nosotras.

 

Entendamos que amarnos significa que nos conocemos lo suficiente para saber que sí tenemos estrías; se nos fue un like stalkeando; nos emborrachamos el fin de semana pasado e hicimos el oso, pero que eso no cambia el hecho de que somos lindas, valemos la pena y tenemos dignidad, porque eso en realidad no es nada grave. Spoiler alert: tenemos 20 años y nos falta mucho por vivir y como dicen por ahí, la vida es como la arepa y sabe a lo que uno le echa.

 

Más bien unámonos como lo hicieron en Mean Girls cuando Tina Fey pidió en pleno coliseo a las niñas que dejaran de llamarse zorras entre ellas, aceptémonos y respetémonos así seamos grillas o alternoperras y, sobre todo, amémonos sin culpa alguna. Dejemos de ser la lolita que se muere por un bizcocho que no vale la pena y que busca el amor en lugares equivocados, cuando ese amor que tanto creemos necesitar está adentro de nosotras, y aunque suene a final cliché de película de Disney, juguemos a ser la mujer de nuestra vida.

 

 

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