Una_tusa_se_la_deseo_a_cualquiera_2-01
Ilustración por Maria Alejandra Maya @dibujitosdefresa

Con el paso del tiempo (gran curador de todo desamor), de los bizcochos (protagonistas de cada uno de los despechos vividos) y sobre todo de las tusas (esas odiosas épocas de la vida donde el helado se vuelve un fiel compañero), me he dado cuenta de que un despecho se le debería desear a todo el mundo. Mientras más cercano y querido, mejor.

 

¿Me enloquecí? No creo. Parada donde estoy hoy, con el corazón rehaciéndose todavía de la última, puedo frenar y pensar que una tusa es un mal absoluto y rotundamente necesario, que se ha ganado una reputación que no se merece enteramente, que es mucho lo que uno debería agradecerle al desamor y que el despecho y sus múltiples estados son instantes de la vida que pocas veces nos paramos a pensar en “disfrutar”.

 

No voy a dar la excusa típica de que “lo que no te mata, te hace más fuerte” (aunque es verdad), ni pretendo convencer a nadie con el cliché de “uno aprende de absolutamente todo” (aunque también es verdad). Sino que, simplemente, el despecho se ganó una reputación, en mi opinión, no tan merecida. Principalmente porque es la causa y motivo de algunas de las mejores cosas que somos hoy.

 

¿No me creen? Empecemos, por ejemplo:

 

  • ¿Mis mejores rumbas? En plena tusa. Cuando el corazón se cura de brindis y brindis y las vainas duelen menos con cada canción.
  • ¿Las mejores comidas? En la mitad de mi despecho. Cuando dejé de creer en las calorías y empecé a ser discípula del fiel poder del chocolate y la pizza. (Sí, en combo, siempre en combo)
  • ¿Las amigas? Mejores cuando se va el bizcocho. Las de verdad, las de rumba, las de “hace mil años no te veo” que se vuelven a encontrar y con todas habrá plan, siempre.
  • ¿Mi cantidad de salidas? Multiplicada durante el proceso de superación. Cualquier excusa es perfecta para salir a la calle.
  • ¿La ropa y el maquillaje? Más yo que nunca. Él ya no está y volvieron al repertorio la falda que nunca lo convenció del todo y el pintalabios color “mírenme todos” que había dejado de usar.
  • ¿Las habilidades para stalkear? Altamente desarrolladas. Si se trata de saber dónde, con quién o cómo, hasta la CIA le tendría envidia a una mujer despechada.
  • ¿El disimulo? Nuestro nuevo mejor aliado. Unas duras en el “Si me estoy muriendo, no se me nota“, “Ay, no te había visto” o el “Si te conozco, no me acuerdo“.
  • ¿La ciudad? Nunca tuvo tantos lugares nuevos y por conocer que durante una tusa. Cuando la misión era evitar los lugares comunes, estrené ciudad todos los días, cambiando las rutas y hasta inventando rumbeaderos, si hacía falta. Todo, para evitar encuentros desastrosos.
  • ¿Las pintas? Lo que más tengo que agradecerle a un despecho. Nunca, pero nunca en mi clóset hubo, ni habrá, tantas combinaciones matadoras como cuando vistiéndome pensé: “Y dónde me lo encuentre”.
  • ¿Redes Sociales? En instagram debería haber un antes y después de cualquier noviazgo, que esté denotado por lo siguiente: arriba followers, vivan las selfies y que brillen los likes después de dejar atrás las fotos donde el protagonista era él.
  • Y por último… ¿La flacura? ¡Otro gran agradecimiento para una tusa intensa! De lágrima en lágrima, las calorías como que cuentan menos. Algo así como un karma a nuestro favor que resulta en dos o tres kilos menos. (Y si no, si fueron al contrario y se aumentaron, al menos quedamos con la certeza de haber probado todos los sabores de helado habidos y por haber).

 

Entonces… ¡A vivir el despecho! A disfrutar los minutos de la tusa, a parar un segundo y darnos cuenta de que de alguna u otra forma estamos mutando, para ser una nueva versión. A olvidar al bizcocho, a retomar el protagonismo que es nuestro y a entender que ahora o nunca estamos cambiando para ser más nuestras que nunca, con la cabeza menos hueca, el corazón más acorazado y tremenda historia por contar.

 

 

 

> Escrito por Isabel Guzmán @IsaGuzman

2 Comments
  • Lorena

    Yo siempre digo “un poquito de mal de amores no le hace daño a nadie” y veanme a mi con el corazón roto. Pero nunca en la vida me vi más delgada y mejor!!!! Amé el artículo. Disfruté leer e identificarme en todo!!! Saludos lolas desde México

    septiembre 18, 2017
  • Laura Sáenz

    ¡Me encantaa! Más real que mis lolas :)

    septiembre 18, 2017

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